El pasado mes de mayo publicamos la siguiente noticia:

“12-5-2010 …También el sábado se celebrará una nueva edición del Torneo de Caja Duero en Salamanca. Sentimos que siendo pocos los torneos que se celebren en nuestra ciudad,  no se permita la participación del actual campeón provincial de Salamanca en la categoría infantil por no tener los 14 años, teniendo en cuenta que los cumple el próximo domingo, es decir, un día después de la celebración de la prueba. Estas son las maneras con las que se despacha “el jurado o comité de sabios del torneo” en pos de la promoción, difusión del ajedrez y de la cantera salmantina… La pregunta será ¿se completarán las 80 plazas establecidas en las bases del torneo para los jugadores?”

Unos días después comentamos el resultado final de la prueba:

“También este fin de semana tuvo lugar en Salamanca una nueva edición del Torneo de Caja Duero. El vencedor fue el jugador de Valladolid, Miguel De la Cruz Revilla. La prueba contó con 65 inscritos.”

No hubiera vuelto a mencionar esta noticia si no fuera por la circunstancia que se dio en la tercera jornada del torneo por equipos de la provincia de Salamanca, categoría absoluta. Me limitaré a los hechos objetivos:

En el transcurso del encuentro entre el Club Deportivo de Ajedrez Helmántica (aunque en algunas webs aparezca Club Helmántica ) y el Club de ajedrez El Tormes sonó el teléfono de un jugador de éste último. El jugador contrario paró el reloj y llamó la atención del árbitro. Después de una serie de incidencias que no voy a relatar, el jugador cuyo móvil sonó, perdió (abandonó) la partida, aunque para ello el delegado del Club deportivo de ajedrez Helmántica instara al árbitro a que aplicara la regla.

Curiosamente el árbitro estaba en el comité que denegó la participación de aquel jugador del mes de mayo, aplicando estrictamente las bases del torneo, independientemente de que la organización tenía una serie de plazas para menores de esa edad. Al final del encuentro el equipo del Tormes afirmó que no pensaba continuar en la competición después de la decisión adoptada por sentirse perjudicados.

Las reglas deben ser iguales para todos independientemente de los clubes o jugadores.